Casa Robie

04/06/2026 2.928 Palabras

El cliente: Frederick Carlton Robie El comitente fue Frederick Carlton Robie, un joven e ingenioso empresario de 28 años, presidente de una compañía fabricante de bicicletas, que tenía ideas muy precisas sobre la casa que quería. Robie exigía una casa a prueba de incendios, sin habitaciones encajonadas y separadas, sin elementos decorativos superfluos —en sus palabras, una casa que funcionara como una buena máquina— y con un requisito de privacidad que definiría toda la composición: quería poder ver a los transeúntes desde el interior sin ser visto desde la calle. Esta última condición —la dialéctica entre control visual y protección de la intimidad— es una de las claves que explica el sistema de aleros, terrazas y bandas de ventanas que Wright desarrolló para la fachada. A pesar de que la casa estaba pensada para ser amueblada íntegramente por Wright, los problemas económicos de Robie —la muerte de su padre y la deterioración de su matrimonio— hicieron que el plan no se completara, y el ocupante se vio obligado a vender la casa a los catorce meses de habitarla.

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